Puig de les Basses planea un módulo para presos jóvenes

Puig de les Basses planea un módulo para presos jóvenes

La nueva directora del centro penitenciario Puig de les Basses, cerca de Figueres, quiere crear una unidad separada para internos jóvenes y aplicar la perspectiva de género al funcionamiento del centro. Ha expuesto sus planes en una entrevista con el medio local Hora Nova, unos tres meses después de asumir el cargo.

Fue nombrada a mediados de junio. Dijo que todavía es pronto para hacer una valoración completa de su etapa al frente. Describió sentimientos encontrados ante el puesto: ilusión, pero también "un cierto vértigo" por la responsabilidad que supone.

Prisiones llenas y prevención del suicidio

La directora señaló dos retos comunes a todo el sistema penitenciario. Las prisiones están muy llenas y la prevención del suicidio sigue siendo una prioridad.

Explicó que el protocolo básico no ha cambiado. Las prisiones catalanas ya siguen un programa marco de prevención del suicidio, que establece los procedimientos cuando se detecta un riesgo. Lo que ha aumentado es el número de medidas específicas, entre ellas órdenes de dirección que añaden nuevos pasos preventivos.

Ha heredado un centro que funciona bien y dijo que su primera tarea es que siga así. Más allá de eso, quiere "abrir nuevos horizontes".

Una ocupación cercana a los 1.000

Puig de les Basses tiene capacidad para unos 1.100 internos. El 23 de septiembre, día de la entrevista, había 879. La cifra cambia a diario porque algunos internos están en prisión preventiva y cada día hay entradas y salidas.

La prisión abrió con algo más de 700 internos. Desde entonces ha llegado a un máximo de 1.011, y la directora indicó que ahora se alcanzan cifras de alrededor de 1.000.

Una unidad propia para internos jóvenes

El principal proyecto nuevo es una unidad para los internos más jóvenes. Por ley, los internos de 18 a 20 años deben estar separados del resto de la población reclusa. El centro lo aplica de forma más amplia, hasta los 24 años.

Actualmente hay 108 internos de entre 18 y 24 años. La prisión cuenta con una unidad con espacio para unas 60 personas, que ahora ocupa otro grupo de internos, y el plan es trasladar allí a los jóvenes. La directora también describió el objetivo como un trabajo especializado con internos de 18 a 22 años.

Explicó por qué es importante separarlos. El marco legal es el mismo para todos, pero los jóvenes necesitan otros tiempos, objetivos más concretos y "más tacto". Necesitan un plan educativo y un acompañamiento específico, algo que, según dijo, es difícil de ofrecer cuando están mezclados con la población general.

Perspectiva de género en el módulo de mujeres

Las mujeres son minoría en la prisión y, según la directora, también necesitan una atención especializada. Quiere terminar de incorporar la perspectiva de género al módulo de mujeres y a los servicios generales del centro.

Puso un ejemplo. Su predecesor decidió que las internas pudieran trabajar en la cafetería del personal, para que las mujeres no quedaran excluidas de ese puesto. Pero los vestuarios no estaban pensados para ellas. Hay una solución provisional, pero quiere que se adapten las instalaciones para que las mujeres puedan ocupar cualquier puesto de trabajo en la prisión.

Internos vulnerables y una unidad piloto

Puig de les Basses es el único centro con una Unidad de Intervención Compensatoria (UIC) para hombres. La unidad atiende a internos en situación de vulnerabilidad. Abrió a finales de 2024 como prueba piloto, con una versión para mujeres en la prisión de Brians 1.

La administración penitenciaria catalana está evaluando ahora los resultados. La directora dijo que todavía no dispone de los datos, pero espera que la unidad continúe y se extienda a otras prisiones. Según explicó, a los internos con varias vulnerabilidades les cuesta mantenerse estables en un módulo ordinario, lo que les afecta a ellos, al personal y al resto de internos. Dijo que algunas personas que se veían implicadas constantemente en incidentes se han estabilizado, con mejoras claras en su conducta y su bienestar emocional.

Agresiones al personal y el ciberataque

Preguntada por el reciente aumento de las agresiones a funcionarios de prisiones, la directora insistió en la prevención. Eso significa asegurarse de que la información llega bien al personal, saber quién hay en cada módulo y anticiparse a quién puede volverse violento. También dijo que hay que hacer cumplir las normas.

Sobre el ciberataque que afectó a la prisión, dijo que no había novedades. El caso está en manos de la policía y de los juzgados, y no tiene información que compartir. Los sindicatos han estado presionando sobre el tema. Su mensaje al personal fue que el ataque se detectó muy pronto, que se está investigando y que, por ahora, todo el mundo puede estar tranquilo.

El contexto

Para la gente del Alt Empordà, la prisión forma parte del paisaje local, aunque pocos vecinos lleguen a entrar nunca. Su población ha pasado de algo más de 700 internos en la apertura a rondar los 1.000 en algunos momentos, lo que apunta a una presión constante sobre el personal y los servicios. También encaja con la preocupación por la masificación que la directora describió en todo el sistema.

La unidad para jóvenes y la UIC van en la misma dirección: apoyo específico en lugar de un mismo enfoque para todos. Con 108 internos de entre 18 y 24 años y una unidad para unas 60 personas, conviene seguir de cerca cómo resuelve el plan esa diferencia. La señal más útil será la evaluación de la UIC. Si los resultados respaldan la opinión de la directora, la prueba piloto podría convertirse en un modelo para otras prisiones catalanas.

Las dudas sobre la seguridad del personal y el ciberataque siguen abiertas. Todo ello llega en un momento en que las cifras de delincuencia en Figueres y Roses muestran tendencias dispares. Los lectores deberán estar atentos a si la investigación da respuestas y a si las medidas preventivas logran reducir los incidentes contra el personal.