Castelló d'Empúries se libra del PEF con el nuevo decreto
Castelló d'Empúries no tendrá que elaborar un plan económico-financiero, conocido en catalán como Pla Econòmic Financer (PEF), pese a haber incumplido algunos objetivos de estabilidad presupuestaria en 2025. El Ayuntamiento asegura que el desfase se debe a que gastó sus propios ahorros en proyectos para el municipio, y no a ningún problema en sus finanzas.
El cambio llega tras una nueva norma del Gobierno central, el Real Decreto-ley 13/2026, que da a los ayuntamientos más margen para usar sus propias reservas sin que eso les obligue a hacer trámites adicionales.
Un problema para los ayuntamientos bien gestionados
Los ayuntamientos españoles deben cumplir una serie de objetivos fiscales. Entre ellos están los indicadores de estabilidad presupuestaria y la llamada regla de gasto, que limita lo rápido que puede crecer el gasto. Si un ayuntamiento no los cumple, normalmente tiene que preparar un PEF en el que explique cómo volverá a encarrilar sus cuentas.
Según el Ayuntamiento, esto ha generado en los últimos años una situación curiosa en muchos municipios. Consistorios con las cuentas saneadas y dinero en el banco podían superar los límites técnicos simplemente por gastar ese dinero en inversiones o en mejores servicios públicos. Después tenían que redactar un PEF, aunque sus finanzas no mostraran ningún desequilibrio estructural.
El Ayuntamiento afirma que Castelló d'Empúries era uno de esos casos. Define su situación financiera como sólida y su solvencia como demostrada.
Qué cambia con el nuevo decreto
El Real Decreto-ley 13/2026 pone remedio a esto. Para los ejercicios 2026 y 2027, los ayuntamientos no tendrán que preparar un PEF si la desviación se debe al uso de dos fuentes concretas de dinero.
La primera es el remanente de tesorería, o romanent de tresoreria. Es el dinero que sobra de años anteriores una vez contabilizados todos los ingresos y compromisos. La segunda es el exceso de financiación afectada, o excés de finançament afectat. Se refiere a fondos recibidos para fines concretos que todavía no se habían gastado.
En la práctica, la norma distingue entre dos tipos de ayuntamiento. Uno tiene un desequilibrio real en sus cuentas. El otro dispone de recursos propios y decide invertirlos en necesidades locales. Solo el primero seguirá teniendo que cumplir plenamente con la obligación del PEF.
Las cuentas de Castelló de 2025
La Intervenció del Ayuntamiento, el departamento interno que fiscaliza las finanzas municipales, ha revisado el cierre del presupuesto de 2025. Su informe confirma que la desviación se debió al uso del remanente de tesorería y de la financiación afectada.
Por lo tanto, Castelló d'Empúries no tiene que elaborar un PEF. El Ayuntamiento añade que, una vez aplicados los ajustes que permite la nueva normativa, cumple tanto los objetivos de estabilidad presupuestaria como la regla de gasto.
La opinión de la alcaldesa
La alcaldesa, Anna Massot, ha celebrado el cambio. En unas declaraciones difundidas por el Ayuntamiento, traducidas aquí del catalán, afirmó que respalda una idea que la administración local defiende desde hace tiempo: una buena gestión "no consiste solo en cuadrar las cuentas, sino también en saber utilizar los recursos disponibles para dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía".
Añadió que gobernar significa tomar decisiones responsables, entre ellas "convertir los recursos municipales en oportunidades de progreso para nuestro pueblo".
Massot aseguró que este ha sido el planteamiento de su gobierno. "La responsabilidad no es dejar el dinero parado en las cuentas municipales", dijo. Se trata, en cambio, de gestionarlo "con rigor, prudencia y transparencia" y convertirlo en mejores calles, vivienda, equipamientos, sostenibilidad, espacios públicos de calidad y mejores servicios. "Los recursos públicos deben estar al servicio de las personas", afirmó.
La estabilidad como herramienta, no como objetivo
El Ayuntamiento sostiene que el nuevo marco reconoce algo que comparten muchos municipios. Usar el dinero disponible para invertir en beneficio de los vecinos, dice, no es señal de mala gestión. Es una forma responsable de poner los fondos públicos a trabajar.
El Ayuntamiento también subraya que la estabilidad presupuestaria sigue siendo imprescindible. Pero la ve como una garantía, no como un fin en sí misma. El objetivo, afirma, es mantener unas finanzas sanas sin renunciar a convertir los recursos en inversiones y servicios que mejoren la calidad de vida de los vecinos.
Massot aseguró que el Ayuntamiento mantendrá la misma línea: finanzas sólidas, gestión rigurosa del dinero público y la ambición de convertir esos recursos en proyectos que hagan avanzar el municipio. "Gestionar bien no es inmovilizar recursos", dijo. "Es ponerlos al servicio del bien común".
Nuestro análisis
Para los vecinos de Castelló d'Empúries y Empuriabrava, se trata sobre todo de una cuestión técnica. Pero tiene peso en la práctica. Un PEF puede exigir tiempo y esfuerzo, y puede condicionar la libertad con la que un ayuntamiento planifica su gasto. Librarse de él indica que el Ayuntamiento podrá seguir usando sus reservas para proyectos locales sin una capa adicional de control, al menos por ahora.
La decisión también encaja en una línea más amplia del discurso del consistorio. El Ayuntamiento ha destinado recientemente dinero a iniciativas directas como los presupuestos participativos de 250.000 €, y esta resolución refuerza su argumento de que gastar las reservas es señal de salud, no de debilidad.
Conviene tener en cuenta que la excepción solo cubre 2026 y 2027. Habrá que estar atentos a si Madrid la prorroga y a cómo usa el Ayuntamiento sus reservas en ese periodo. Los vecinos también querrán ver qué parte de la inversión prometida en calles, vivienda y espacios públicos se hace realidad.
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