Estafa de 2 M€: detenida una agente de viajes de L'Escala

Estafa de 2 M€: detenida una agente de viajes de L'Escala

Los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica de Cataluña, detuvieron el miércoles a la propietaria de una agencia de viajes de L'Escala. Está investigada por estafa, y la policía calcula que el fraude supera los 2 millones de euros.

Según los agentes, hay cerca de 400 afectados. Algunos pagaron vacaciones que nunca existieron. Otros descubrieron a mitad del viaje que su estancia no estaba pagada del todo y que aún debían dinero.

Jordi Casanovas es subinspector y jefe del área central de delitos económicos de la División de Investigación Criminal de los Mossos. Según explicó, la mujer no tenía seguro de responsabilidad civil y usaba el dinero que cobraba a los clientes para pagar deudas.

De las ofertas de última hora a los paquetes cerrados

La agencia operaba con el nombre de M'Escapo Viatges y empezó a funcionar en 2024. Al principio vendía viajes de última hora más baratos. Estas ofertas cubrían las plazas que dejaban libres otros viajeros que habían cancelado sus reservas.

Según fuentes cercanas al caso, la propietaria pasó después a vender paquetes vacacionales a precio cerrado. Esas mismas fuentes aseguran que ofrecía precios calificados de "muy competitivos". A los clientes les decía que podía hacerlo porque trataba directamente con agencias de los países de destino y se ahorraba los intermediarios.

El boca a boca hizo crecer el negocio. Algunos de los afectados contaron que ya habían viajado antes con la agencia sin ningún problema. Esa experiencia les llevó a contratar más viajes y a recomendarla a otras personas.

Las ofertas tenían una condición: los clientes debían pagar el importe íntegro por adelantado, en un único pago. Últimamente la propietaria trabajaba a distancia y no tenía oficina física. Los clientes solo podían contactar con M'Escapo Viatges a través de su web y sus redes sociales. Ambas se cerraron en agosto.

Cómo salió a la luz el caso

Los problemas aparecieron este verano, cuando algunas familias decidieron cancelar viajes que habían reservado. Esperaron semanas, pero el dinero nunca llegó.

Algunos clientes ni siquiera llegaron al aeropuerto. Cuando llegó el momento de salir, la agencia no les había enviado los billetes.

Varios afectados presentaron reclamaciones ante la Agència Catalana de Consum, el organismo de la Generalitat que protege a los consumidores. Tras varios requerimientos formales, la propietaria les comunicó que le habían retirado la licencia.

Después llegaron las denuncias a la policía, una tras otra. El número de víctimas creció día a día hasta alcanzar casi 400.

Negocio cerrado desde principios de agosto

La agencia cerró a principios de agosto, cuando el caso se hizo público. En un comunicado publicado en las redes sociales, la propietaria anunció que suspendía "toda la actividad". Lo atribuyó a problemas de acceso a los turoperadores y de gestión.

En el mismo comunicado, aseguró que estaba trabajando para devolver las cantidades que se debían a los clientes. Pidió disculpas a sus clientes y dijo que nunca había querido perjudicar a nadie. Insistió en que la situación no fue premeditada y afirmó que no se había lucrado en ningún momento.

En libertad sin fianza

La causa contra la mujer es por estafa agravada. El miércoles a mediodía compareció ante el juzgado número 5 de la sección civil y de instrucción del Tribunal de Instancia de Figueres.

El juez la dejó en libertad provisional sin fianza, pero le impuso varias medidas cautelares. Le han retirado el pasaporte. No puede salir de España sin autorización judicial y debe comparecer ante el juzgado siempre que se le requiera. El juez también ordenó el embargo preventivo de bienes por valor de 2 millones de euros.

Qué significa esto

Para los cientos de familias afectadas, la detención es un paso adelante, pero no les devuelve el dinero. El embargo de 2 millones de euros indica que el juzgado quiere proteger la posibilidad de una indemnización. Sin embargo, todavía no está claro cuánto se podrá recuperar realmente, sobre todo porque, según la policía, la agencia no tenía seguro de responsabilidad civil.

El caso también muestra lo rápido que puede crecer la confianza en un pequeño negocio local gracias al boca a boca. En esta historia aparecen varias señales de alarma: el pago íntegro por adelantado, la ausencia de oficina física y el contacto solo a través de una web y las redes sociales. Vecinos y visitantes que reserven sus vacaciones harían bien en tenerlas en cuenta.

Habrá que seguir cómo avanza la causa por estafa agravada en el juzgado de Figueres. Y también si las reclamaciones presentadas ante la agencia catalana de consumo tienen alguna otra consecuencia.